Capitanes presentes y timones vacíos

Irene Vélez Froment

Capitanes presentes y timones vacíos

Compartir noticia


Regresar

¿Cómo afectó la pandemia a la política? De manera más concisa: ¿cuál fue el efecto del Covid-19 en la popularidad de los políticos? Por políticos entenderemos a los jefes de Estado que estaban en el poder desde marzo del 2020; y por popularidad el nivel de aceptación de su imagen y a la de su gobierno. Para analizar los efectos inmediatos, utilizaremos de punto de partida el análisis realizado por The Economist:

Figura 1

La imagen anterior mide el índice de aprobación de: Morrison (Australia), Trudeau (Canadá), Merkel (Alemania), Johnson (Reino Unido), Modi (India) , Macron (Francia), López Obrador (México), Trump (Estados Unidos), Abe (Japón) y Bolsonaro (Brasil), desde marzo del 2020 hasta finales de abril del mismo año. Los que se ubican en los primeros lugares, tuvieron un aumento atípico. Aumentar la aprobación en más de 30 puntos porcentuales es lo que todo político quiere ver en sus encuestas; quienes participen en política de manera activa entenderán el trabajo que representa subir un punto de aceptación desde el gobierno: meses de trabajo, impulsar la economía del país, mantenerse lejos de escándalos, entre otros temas. Crecer como espuma no es una constante.

De hecho es tan inusual que en el campo de las ciencias políticas esto es un fenómeno con nombre y apellido: Rally ‘round the flag effect. John Mueller, analista político americano, utilizó este término por primera vez en 1970. Sugiere que ante situaciones de una crisis, especialmente en conflictos internacionales o cuando existe un enemigo a quien “culpar”, la población cierra filas en torno a su bandera (encarnado en el líder) buscando la seguridad que provee la idea de la unión de todos en uno. El ejemplo clásico (y por lo tanto dramático) que nos entrega la historia está en George W. Bush y el aumento de su aceptación después del 11 de septiembre del 2001. Sus niveles pasaron del 50% al 90% en un solo día. La explicación de este fenómeno es profundamente social y se desarrolla en el siguiente escenario: en primer lugar, el país ha sido atacado por un “agente externo” que ha conmovido de forma significativa a la población. Ante la inestabilidad y la incertidumbre generado producto del shock, la población, asegura Mueller, busca en el Jefe de Estado estabilidad y esperanza. En otras palabras ver que el timón esté siendo dirigido durante la tormenta: mientras más fuertes son las olas, más se necesita un capitán; y la creencia colectiva en su capacidad de llevarnos a puerto seguro. Conclusión: estamos ante un acto de fe, producto de la necesidad de creer que el barco salvavidas aún tiene aire.

El fenómeno se repitió en el contexto inicial de la pandemia. El análisis de The Economist nos muestra tres comportamientos: (i) la mayoría tuvo despunte los primeros 5 a 10 días de la pandemia. En esta categoría se encuentran quienes lograron mantener ese impulso y los que, por el contrario, después de la cuarta semana vieron aplanada su curva; y (ii) los que a partir de la primera semana vieron su imagen ser asociada con rechazado. Existe una excepción y es la de Donald Trump; su línea (al menos en el lapso estudiado) se mantiene constante: no cuenta con picos bruscos de aprobación y desaprobación. Puede entenderse este comportamiento como consecuencia de la polarización social en los Estados Unidos de América: el acto pasó a un tercer lugar. De partida, aproximadamente el 50% de la población lo apoyará, y el otro 50% terminará desaprobando su gestión, sin importar cuál sea esta.

Lo ausente del análisis es la sostenibilidad de estos números (de manera especial el apogeo de popularidad) en el tiempo. Es en este escenario que Angela Merkel subió en un mes casi 20 puntos porcentuales; sin embargo, en un año la coalición política se encuentra en su momento más bajo, próximo a perder en las próximas elecciones. ¿Qué nos enseña este comportamiento de la teoría? Que el efecto de “la bandera” puede desvanecerse y la euforia inicial dura poco, especialmente si la perspectiva del tiempo permite evaluar los resultados a partir de las decisiones tomadas por el capitán.

El siguiente gráfico permite establecer la tendencia de aprobación de los gobiernos, ya que abarca resultados de febrero hasta Julio del 2020. Australia (Morrison) se mantuvo en comparación al inicio de la pandemia con 90% de aprobación

Figura2

¿Por qué unos se mantienen y otros ven su aprobación en caída libre? La evidencia concluye que: a) Los gobiernos son castigados en términos de aprobación política, cuando se aceleró el número de infecciones. Sin embargo, esta conclusión sólo es válida para los gobiernos que no impusieron medidas estrictas (como Brasil o EE. UU.); y b) Las tasas de aprobación en el 2020 no reaccionaron a medidas de alta frecuencia de actividad económica. Esto sugiere que las políticas antipandémicas flexibles, fueron políticamente costosas.

De forma que los gobiernos que dieron más importancia a los resultados de salud en comparación con los resultados económicos a corto plazo obtuvieron apoyo político. Este efecto aumentó con el tiempo.

Sin embargo, los resultados reales se verán una vez que la pandemia haya terminado. Después de analizar: la política de vacunación, reactivación económica, efectividad y transparencia en los procesos. En ese momento podremos comparar quiénes llegaron a la meta (y en qué estado) y quiénes se fueron quedando en el camino.

Referencias

Eichenbaum, M, S Rebelo and M Trabant (2020), “The trade-off between economic and health outcomes of the COVID-19 epidemic”, VoxEU.org

Herrera, H, G Ordoñez and C Trebesch (2020), Rallying round the flag
Covid-19 has given most world leaders a temporary rise in popularity, The Economist

Giommoni, T and G Loumeau (2020), “Lockdown and voting behaviour: A natural experiment on postponed elections during the COVID-19 pandemic”, Covid Economics 41:69–99.

Admisiones 2021

Ingresar