La importancia del juego para mejorar el desarrollo de nuestros niños

Ana Elisa Pérez Finol

La importancia del juego para mejorar el desarrollo de nuestros niños

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¡Llegó el día esperado! Nuestro tesoro más preciado inicia el periodo escolar, y nosotros nos preguntamos: ¿cómo afrontar esta situación en tiempo de pospandemia?

El juego es una actividad fundamental para el desarrollo y aprendizaje de los niños, ya que les permite potenciar su imaginación, explorar el medio ambiente en el que se desenvuelven, expresar su visión particular del mundo, manifestándola mediante su creatividad a través del lenguaje oral y corporal, y el desarrollo de habilidades socioemocionales y psicomotoras que se materializan de su relación entre pares y adultos.

asdaMás que una oportunidad para divertirse, el juego enriquece el cerebro, el cuerpo y la vida del niño de una manera muy importante, ya que incide en su desarrollo y sano crecimiento. Jugar mejora en nuestros más pequeños su capacidad para planificar, organizar, relacionarse y regular sus emociones. Además, los ayuda con el lenguaje, el desarrollo de diferentes destrezas e incluso, mediante el juego, pueden sobrellevar el estrés.sda

En los más pequeños, el aprendizaje se estimula mejor mediante las actividades lúdicas. Esto les permite adquirir habilidades que fortalecen el trabajo en equipo y fomentan la creatividad y la innovación. Jugar ayuda a nuestros pequeños a crear vínculos afectivos que generan en ellos seguridad y estabilidad, lo cual los protege contra el estrés y los ayuda a generar resiliencia emocional.

Algunas contribuciones del juego en los niños, que podemos referir, son las siguientes:

Contribuciones físicas: posibilita diferentes movimientos que ejercitan a los niños, mejorando su coordinación psicomotriz. Esto les permite dormir mejor durante la noche y tiende a disminuir el riesgo de sobrepeso y obesidad.

Desarrollo sensorial y mental: les permite aprender a discriminar formas, tamaños colores, olores y texturas.

Contribuciones afectivas: les permite experimentar y reconocer diversas emociones, como sorpresa, alegría, tristeza, asombro, miedo, entre otras.

Creatividad e imaginación: elementos innatos del juego que propician la interacción con pares y adultos. Por ende, el juego repercute en el establecimiento de vínculos afectivos que propician la cooperación, la empatía y la seguridad de los niños.

Ofrecer a un niño la oportunidad de jugar, es una de las mejores maneras de ayudarlo a crecer y a que pueda convertirse en un adulto curioso, más creativo, sano y feliz. No pierda la oportunidad de compartir, junto a su niño, la alegría de descubrir nuevas experiencias mientras se conectan entre sí y con el mundo que los rodea.

Ana Elisa Pérez Finol
Profesora Escuela de Educación UEES

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