¡Siempre es mejor por las buenas!

Alexandra Villacís

Alexandra Villacís

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El conflicto es inherente al ser humano y está presente en el diario convivir de la sociedad, generalmente se presenta cuando hay diferencias no resueltas entre las personas, por lo cual es importante que toda sociedad pueda establecer las formas o procedimientos más apropiados para enfrentar y resolver los conflictos, que les permita tener la oportunidad de encontrar en este, una oportunidad de desarrollo y crecimiento personal.

Cuando hablamos de conflicto, nos referimos a disputas, enfrentamientos, controversias, riñas, peleas, etc., lo cierto es que cuando estamos frente a un conflicto sentimos frustración, hostilidad, resentimiento; nos sentimos inseguros e indefensos, y disminuye o se anula nuestra capacidad de discernimiento y objetividad frente a la realidad, es decir, no somos capaces por nosotros mismos, de reaccionar de forma justa y apropiada frente al conflicto y a los derechos ajenos, por ello, necesitamos la ayuda de una tercera persona ajena al conflicto, neutral e imparcial, que colabore en la búsqueda de la solución al conflicto.

El procedimiento o mecanismo que se escoja para solucionar el conflicto, es la clave para resolverlo de forma adecuada y óptima. La mediación, como mecanismo de solución de conflictos, proporciona a las personas la oportunidad de decidir por ellas mismas la solución más conveniente a sus conflictos, a través de un procedimiento directo, sencillo y práctico, considerando sus reales intereses y necesidades.

Esto se debe a que la principal herramienta que utiliza la mediación es el diálogo entre las partes. En la mediación se fomenta la escucha activa y empatía hacia el otro, se analizan los problemas y se buscan alternativas en función de un interés común y no individual, se reemplaza el método ganar-perder donde las partes se encasillan en sus posiciones porque no logran comunicarse adecuadamente, y se aplica el método ganar-ganar donde las partes en conjunto, participan en la búsqueda de alternativas de solución al conflicto, que las satisfaga a ambas.

El diálogo productivo se da gracias a la intervención del mediador, que es un facilitador que a través de habilidades y técnicas conduce a las partes para que estas puedan llegar a un acuerdo que ponga fin al conflicto, pero no tiene poder de decisión sobre estas; esta es la neutralidad que caracteriza al mediador, y como tal, es una garantía del proceso de mediación que permite a las partes ser dueñas de sus decisiones, libres de injerencia, presión o influencia por parte del mediador.

La Constitución de la República del Ecuador en su Art. 190 reconoce el arbitraje, la mediación y otros procedimientos alternativos para la solución de conflictos, los mismos que deben aplicarse con sujeción a la ley, en materias en las que por su naturaleza se pueda transigir. La Ley de Arbitraje y Mediación en su Art. 43 establece que la mediación es un procedimiento de solución de conflictos por el cual las partes, asistidas por un tercero neutral llamado mediador, procuran un acuerdo voluntario, que verse sobre materia transigible, de carácter extrajudicial y definitivo, que ponga fin al conflicto.

La UEES a través de su Centro de Arbitraje y Mediación ofrece a la sociedad una opción válida y eficaz para resolver los conflictos mediante la mediación, en los casos permitidos por la Ley.

Ante el conflicto, siempre es “mejor intentar por las buenas”, buscar una vía de solución como la mediación, que además de poner fin a una controversia entra las partes, posibilita también, la perdurabilidad de sus relaciones futuras, convirtiéndose de esta forma, en un instrumento para la paz y armonía social.

Abg. Alexandra Villacís Parada, Msc.
Decana
Facultad de Derecho UEES

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