Impacto ambiental en la revolución de Bolsonaro

Herlinda Pincay

Herlinda Pincay Matute

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Uno de los más grandes defensores del medio ambiente previa firma del Acuerdo de París en el año 2015 fue la República Federativa de Brasil. Esta nación se encuentra en la mira de la humanidad puesto que su presidente electo, Jair Bolsonaro, ha prometido separarse del Acuerdo de París y en consecuencia, eliminar el Ministerio del Medio Ambiente. Ahora bien, Brasil es el quinto país más extenso del planeta y actualmente conserva la mayor reserva Amazónica; no obstante, se encuentra sexto entre las naciones que emiten mayor cantidad de gases de efecto invernadero. Por lo anterior, de cumplir sus propuestas, Bolsonaro estaría causando un gran impacto ambiental, contraviniendo los principios de derecho ambiental establecidos en la Constitución Política de la República Federativa de Brasil (CPRFB) de 1988 y los tratados internacionales reconocidos por esta nación.

Respecto a los tratados internacionales, cabe resaltar que Brasil es uno de los países que integran la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, siendo su principal objetivo poder alcanzar un buen desenvolvimiento del desarrollo sostenible, reduciendo los gases de efecto invernadero, manteniendo el aumento de temperatura hasta 2ºC y preservando recursos naturales para las futuras generaciones. En adición, hasta el año 2015, el Congreso Nacional de Brasil ha ratificado todos los tratados internacionales que regulan el cambio climático, obligándose así a adecuar su marco legal y a adoptar medidas para prevenir y precautelar los posibles daños ambientales.

A pesar de los tratados internacionales ratificados y lo estipulado en la Constitución, un grupo considerable de legisladores en el Parlamento de Brasil ha presentado propuestas que ponen en peligro la preservación ambiental, tales como: reducción de requisitos para conseguir licencias ambientales, reducción de sanciones a los detractores de leyes ambientales y burocratización en los trámites de reconocimiento de títulos de tierras indígenas. En concordancia, el artículo 170 de la Constitución de Brasil enfatiza el hecho de que el orden económico del país se funda en la defensa al medio ambiente. Por consiguiente, proponiendo este tipo de legislación no solo contravienen lo pactado en los tratados sino también los principios que establece la propia constitución.

De tal manera, lo propuesto transgrede los deberes de poder público establecidos en la Constitución respecto a exigir estudios previos de impacto ambiental y la preservación de tierras indígenas. Así también, es pertinente mencionar que a estas propuestas se suma la fusión del Ministerio del Ambiente con el Ministerio de Agricultura que, como fue expresado por Bolsonaro en campaña, favorecerá a gran escala al sector agrícola y minero.

En consecuencia, abandonando el Acuerdo de Paris, Bolsonaro tendrá la capacidad de ejercer su plan de gobierno despreocupándose de las posibles sanciones que a nivel internacional pudiesen presentarse. No obstante, en el ámbito interno aún podrían presentarse demandas contra el Estado puesto que todos los ciudadanos están facultados a interponerse a los actos del poder público o de privados que afecten al medio ambiente. Al ser un tema muy sensible y de interés social, lo más oportuno sería convocar a una consulta popular para conocer el sentimiento de la población respecto al abandono de un acuerdo que en la actualidad es crucial para evitar el deterioro del planeta.

Herlinda Pincay Matute
Estudiante
Facultad de Derecho UEES

Admisiones 2019

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