Opinión: Criminalidad y realidad

Daniel Kuri

Daniel Kuri

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Una reciente encuesta realizada en el marco del proyecto de investigación sobre los perfiles criminales arrojó una serie de datos interesantes. Ante ello, compartiré alguno de estos y un breve análisis de los mismos. La encuesta fue realizada en Guayaquil e intenta ayudar a arrojar datos con respecto a los sentimientos de inseguridad ciudadana y victimización, en especial la influencia de ciertos medios al respecto. Entre los entrevistados, el 49,8% utiliza las redes sociales para “informarse de las noticias”, de los cuales un 50,2% las utiliza con mucha frecuencia para el efecto. A su vez, el 52,2% de los entrevistados dice ver las noticias diariamente por televisión, y un 77,2% dice no escuchar las noticias por la radio. En la época de los ratings, clicks y likes los medios de comunicación –tradicionales y no- buscan justamente captar la atención de las personas. A veces la información “sin filtro” que dan las redes puede generar precisamente lo contrario: un video pasado por una red social de un suceso en Brazil se hace pasar como si fuese hecho en un sector popular de Guayaquil, y la gente simplemente lo cree, lo consume, y luego lo difunde. Esto puede generar ciertas concepciones erróneas sobre el fenómeno delictivo, entre ellas el 87,3% de las personas cree que el índice delictivo en el Ecuador ha aumentado, cuando la realidad es precisamente la contraria.

El mayor miedo que tienen los Guayaquileños es el de ser asaltados con un arma de fuego (51,9%), cuando estadísticamente este tipo de delitos –y en general todos los que involucran armas- han tenido una caída drástica en su tasa desde el 2010. Este sentimiento de miedo se contrasta con el sentimiento de posibilidad, pues solo el 27,4% del total cree que es muy posible que sea atacado con un arma, y un 27,9% lo ve como simplemente posible. Pero este tipo de hechos por lo general son los que más atención capta en los medios y de la gente, y muchas veces esto causa lo que es llamado como un “pánico moral”. Los pánicos morales son situaciones donde la comunidad presenta un aumento injustificado de temor mediante una exageración de hechos o de la relevancia de los mismos. La aparición de nuevos medios, la confluencia de circunstancias o ciertos elementos expresivos específicos siempre han causado situaciones donde se los culpa precisamente por la violencia. Por ejemplo, en la década de 1950 el Rock & Roll era visto también desde una perspectiva negativa, una “enfermedad comunicable”, que afectaba la moral de los jóvenes. Y lo mismo ha sucedido con novelas, comics, videojuegos o programas violentos. En la literatura se ha encontrado muchas veces posiciones en el debate que claramente no tienen fundamento, como cuando se atribuía a los programas televisivos violentos para niños una baja en sus habilidades verbales, dando la idea que los “medios violentos eliminan la ventaja que los niños dotados poseen sobre la cohorte general de niños en tareas verbales”, pero dicha investigación ha sido retraída precisamente por que faltaban los elementos de hecho que llevaron a dar dichas conclusiones, que incluso metodológicamente eran cuestionables.

Las creencias y opiniones generalizadas no cambian la realidad; y muchas veces nuestras percepciones se basaran precisamente en dichas creencias u opiniones públicas que generan olas de inquietud en la ciudadanía. Los hechos han sido claros: la baja en la tasa de criminalidad, en especial la de los homicidios con armas de fuego, o el aumento en el consumo de drogas, en especial la H, son realidades de nuestro medio. Son estas realidades las que generaran las preguntas sobre las que buscamos respuestas. Mantener un discurso alejado a ellas solo desnaturaliza el papel de los medios, la importancia de los problemas, o incluso la creación de problemas inexistentes en busca de adecuar la realidad a nuestras creencias erróneas.

Abg. Daniel Kuri García
Docente
Facultad de Derecho UEES

Admisiones 2019

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