Nuevas relaciones diplomáticas con Venezuela ¿Una esperanza o una problemática?

María Auxiliadora Sarmiento Vergara

María Auxiliadora Sarmiento Vergara

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El 23 de enero del presente año, el presidente de nuestro país, Lenin Moreno, reconoce a Juan Guaidó como presidente interino de la República Bolivariana de Venezuela. Este reconocimiento a simple vista fue una muy buena noticia ya que se lo vio como una esperanza para la crisis que viven todos los venezolanos en su país y para los que actualmente se encuentran en el nuestro. Sin embargo los problemas de esta acción comienzan a aparecer al momento en el que se reconoce un Jefe de Estado y por consiguiente se debe de reconocer a los embajadores y cónsules que el mismo ha designado. La problemática nace debido a que en el caso de Venezuela encontramos una particularidad acerca de que anterior al reconocimiento de Guaidó ya se encontraban reconocidos los embajadores y cónsules designados por Nicolás Maduro en los diferentes países, para cumplir funciones diplomáticas.

En un principio fueron 10 países los cuales reconocieron a Guaidó como Presidente de Venezuela, entre esos Ecuador. Desde Venezuela la Asamblea Nacional eligió a las diferentes dignidades que iban a ocupar el cargo de embajadores en dichos países. En el caso específico de Ecuador se encuentran reconocidos oficialmente el encargado de negocios Pedro Sassone designado por Maduro y ahora desde el 7 de febrero el embajador René de Sola designado por Guaidó después que se le otorgó el beneplácito y este presentó sus cartas credenciales, tal como se ve previsto dentro de la Convención de Viena. Cómo se llevarán a cabo las relaciones y funciones entre ambas misiones es la pregunta que todos poseen con respecto a las relaciones diplomáticas de Venezuela en Ecuador en este momento.

En un principio el viceministro ecuatoriano de Movilidad Humana expresó que siguiendo la práctica diplomática al momento de otorgar un reconocimiento a una nueva persona, aquellas que ya se encontraban reconocidas como representantes dejarían de estarlo. Si se sigue esto el encargado de negocios Pedro Sassone quedaría revocado de sus funciones. No obstante si se observa la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares suscrita por Ecuador y Venezuela, para designar a una persona encargada de la misión diplomática ambos Estados deben de estar de acuerdo pero ¿qué ocurre cuando uno de los Estados se encuentra dividido por dos líderes que actúan como presidentes paralelamente? En ese momento se puede decir que nos encontramos dentro de un limbo jurídico del cual es confuso el futuro de todos los actos diplomáticos. Por esta razón es que no ha habido mayor pronunciación de parte de los funcionarios políticos.

A la vez surge otra interrogante y es acerca de ¿hasta qué punto el nuevo embajador designado por Juan Guaidó posee capacidad para ejercer sus funciones (representación, protección de los ciudadanos a los que están representando, comunicación entre ambos Estados, fomento de relaciones y funciones consulares) cuando en su propio país Nicolás Maduro sigue liderando y los Ministerios siguen a su cargo, incluyendo al de Relaciones Exteriores? Es más, el Tribunal Supremo de Justicia en Venezuela declaró nulos los actos que realice el poder legislativo, por encontrarse en desacato. Esta contradicción vuelve a traer al escenario el limbo jurídico que se vive.

Por su parte René de Sola ha declarado que no necesita de oficina para comenzar a trabajar y que no planea interferir en las funciones de la embajada designada por Maduro en Ecuador debido a la alta demanda de trámites consulares a consecuencia de la crisis migratoria. A la vez también se lo puede analizar tomando en cuenta el principio de reciprocidad internacional ya que en Venezuela, como ya se mencionó, el que está a cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores es Nicolás Maduro y en caso de que sus embajadores sean retirados de sus funciones él pudiera realizar lo mismo con el Embajador ecuatoriano en Venezuela.

Por lo tanto al momento en Ecuador al reconocer paralelamente a dos misiones diplomáticas venezolanas se estaría aplicando dos doctrinas diferentes, aquella de legalidad, haciendo referencia a la de Juan Guaidó por reconocerlo como presidente y la de funcionalidad operativa, haciendo referencia a la de Nicolás Maduro para evitar la congestión en los tramites consulares de los venezolanos dentro de nuestro país. Es verdad que el objetivo por el cual una gran cantidad de países han reconocido a Juan Guaidó y a sus embajadores es el de ejercer una presión política para llegar a realizar una legítima, democrática, transparente y libre elección lo más pronto posible y así reestablecer el sistema consular como corresponde y como menciona René de Sola.

María Auxiliadora Sarmiento Vergara
Estudiante
Facultad de Derecho UEES

Admisiones 2019

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