Ausentismo Electoral

María Antonieta Ribadeneira

María Antonieta Ribadeneira

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En las elecciones seccionales del pasado 24 de marzo, alrededor de 13,2 millones de ciudadanos empadronados tuvieron que escoger entre más de 80 mil candidatos, a tan solo 5 675 dignidades en las urnas.

Desde el inicio del proceso electoral se consideraba como una elección atípica por la gran cantidad de candidatos y la imposibilidad de los electores de poder estar informados de manera correcta para decidir responsablemente. Los resultados comprobaron esta situación. En la capital, el ausentismo supera el 18% del padrón, es decir cerca de 368 mil personas no acudieron a sufragar siendo el porcentaje de ausentismo mayor al número de sufragantes.

En Guayaquil, el ausentismo fue mayor, superando a los 423 mil habitantes que no acudieron a votar; sin embargo, el escenario se torna distinto al de la capital ya que la alcaldesa obtuvo más de 714 mil votos a su favor, representando un 52,6% del padrón electoral.

Otra de las ciudades del país donde se evidenció la falta de participación ciudadana fue Cuenca, donde el ausentismo electoral superó el 23% del padrón electoral, caso similar al de Quito donde hubo más ausentes que votos para el candidato triunfador.
Los escenarios se repiten en todos los cantones del Ecuador y no es algo nuevo en la vida democrática del país, por eso es importante preguntarse porqué cada vez son más los ciudadanos que no se acercan a votar.

Una de las razones principales a nivel mundial es la dinámica política propia del país, es decir, los ciudadanos aprecian las cosas como están y por ende no se preocupan por acudir a las urnas. Esto sucede por ejemplo en Estados Unidos donde el voto no es obligatorio y la participación ciudadana está por debajo del 50% de la población.

No obstante, en Ecuador la situación es distinta, si bien vivimos en un país democrático, el voto es impuesto a la fuerza, en una medida desesperada por involucrar a todos los ciudadanos en la vida política del Estado, imponiendo multas y sanciones económicas a quienes no ejerzan su derecho al voto. Dentro del gran grupo de ausentismo electoral latinoamericano, se encuentran personas a quienes la política no le genera confianza y piensan que el acudir a las urnas no cambiará la realidad nacional.

Lamentablemente, un alto número de ecuatorianos tiende a pensar de esa manera y cada vez repercute en las generaciones más jóvenes. Esto es realmente un problema porque los índices de ausentismo no cesarán hasta que los políticos generen confianza en los electores, quienes deberían acercarse a los ciudadanos para conocer sus necesidades y compartir sus ideas y planes de trabajo.

La única forma de que el ausentismo reduzca notablemente y como consecuencia existan votos responsables, es que el electorado pueda cambiar su pensamiento de política erróneamente consolidado a lo largo de los últimos años y puede apostar por un mejor futuro para el país, con una visión optimista a partir de su compromiso social y ciudadano con el Ecuador y su responsabilidad de elegir a quienes tomarán las decisiones por nosotros en el futuro.

María Antonieta Ribadeneira
Estudiante
Facultad de Derecho UEES

Admisiones 2019

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